20140107

Sobre la escritura*

Escribir es darse casa, y a la vez, alejarse de ella. Otorgarse un sitio en el mundo para desprenderse de él. Abandonarse a la posibilidad infinita de la página en blanco. Se escribe de lo que no se sabe o no se tiene como una manera de saber y tener, o de lo que se sabe y se tiene, como una manera de reiterar. Escribir es desprenderse de lo innegable, permanecer un poco más, arrojar extensiones: huellas que dibujan caminos o tentáculos que se proyectan más allá del cuerpo y de la voz. Escribir es vaciar el recipiente que indudablemente volverá a llenarse. Expandirse porque no se cabe más en el molde del cuerpo. La escritura deja sobre el escritorio cuerpos desnudos, pedazos de entraña. Escribir por escribir no es difícil, lo difícil es enfrentarse a las primeras palabras, al temor de saber que aún somos capaces de escribir terriblemente, o a enfrentarse al ‘verdadero yo’ debajo de las máscaras. Después las palabras surgen solas, sin el esfuerzo del émbolo presionando la tinta obligándola a construir desde el vacío. Y así, uno se deja arrastrar por esa sensación fluvial. Escribir es encarar constantemente al enemigo que es nuestro propio silencio. Escribir es ganar breves y constantes batallas.

*Este texto fue publicado como prólogo del número 21 de la revista digital [Radiador] Magazine (www.radiadormagazine.com)

20130917

DUBSTEP

Darle ‘play’
y que se suelte el beat.

Volverse torbellino,
sangre ígnea
en el viaje que desprende la música:
avalanchas eléctricas
brillando en el azul de sus descargas,
disparo de asteroides,
taladros de sonido.
Un temblor se va extendiendo por el aire,
los tambores de los nervios se sacuden
hasta intimidar la fuerza de los huesos.
El acero está temblando
por el imparable proyectil del dubstep.
Choques cíclicos, ciclónicos,
trepidantes embestidas,
esta máquina respira por sus válvulas
cubierta de plateados espirales de humo.
Meteoros triturándose en el corazón,
martillos que giran como estrellas,
galaxias de la sangre voladora
ante los tentáculos del dubstep
y sus crestas electrónicas.
Y después
la redención a la potencia
de las ruedas de este tren,
a la centrífuga del fuego
que se parte en dos
dentro del pecho:
bass attack.

Darle ‘play’
para estallar la bomba.

20130515

Sobre el Slam de Poesía

Hace poco me preguntaron mi opinión sobre los Slams de Poesía.
Como algunos sabrán, el slam de poesía es una competencia donde los concursantes leen o recitan de memoria un texto de creación propia, que no exceda los tres minutos, sin hacer uso de elementos musicales o de atuendo más allá del cuerpo y de la voz; un jurado integrado (la mayoría de las veces) por gente del público decide las calificaciones de cada uno hasta que al final se obtiene al ganador. Básicamente esa es su estructura, con pequeñas variaciones según el caso.
            Mis primeras lecturas en público sucedieron gracias a los slams, sobre todo a los que conducía el poeta de Arizona Logan Phillips en conjunto con otros poetas que ahora no recuerdo, en el bar ‘Red Fly’ de la colonia Roma, por los años 2006 y 2007. He de decir que siempre esperaba ansioso a que llegara ese día, una vez al mes, durante todo el año. Ahí pude conocer gente que estaba haciendo lo mismo que yo (escribiendo, lanzándose al paredón) y también hacer el ejercicio de la lectura pública que permite descubrir las capacidades del propio texto. En fin. Hice amigos, corregí mis poemas, agarré fiesta, la pasé bien.
            Los slams están abiertos a cualquiera que utilice la oralidad o la palabra escrita como medio de expresión artística/poética, por lo tanto, participan poetas, raperos, hip-hoperos, palabreros, performanceros, uno que otro cantante, etcétera. No sé a qué se debía (época, zona, casualidad) pero curiosamente al ‘Red Fly’ iban más poetas (aquéllos que leían con una actitud un poco más “austera”) que los de alguna otra disciplina.
             Reconozco que gracias a los slams pude enfrentarme por primera vez a un público numeroso y en vivo que prestaba atención; también pude conocer múltiples escrituras y posibilidades y además, pasar un buen rato leyendo y escuchando poesía.
            Volviendo a la pregunta inicial, no sé si sea por el tiempo o por un cambio de perspectiva pero ahora veo cosas diferentes. Pienso que el slam funciona como un panorama, un medio para conocer la producción poética, performática y oral que se está generando, de eso no hay duda. El número de asistentes (tanto público como participantes) ha crecido, hay más recepción y disposición a escuchar o a concursar y eso se ha ganado a pulso. La presencia de otras disciplinas aumentó desde hace seis o siete años a la fecha; sin embargo, a pesar del logro que eso significa, también ha provocado ciertas reacciones con las que me es difícil concordar.
En ocasiones creo que el slam se vuelve un show (esto no es despectivo, siempre ha sido un show en el buen sentido de la palabra) no efectivo sino efectista, que trata de ‘agradar’ al público y al jurado con juegos o artificios que van más allá de lo que se está diciendo. Según los organizadores, el más importante de los puntos a calificar es la calidad del 'texto', y en caso de que haya performance poético (sin elementos externos), su buena ejecución. Hay veces en la exageración, el grito, la desgarradura y otros recursos que más que conectarse con el contenido nos distraen de él o lo debilitan son los que predominan en el escenario. Eso me hace pensar que se trata de una competencia de decibeles, para ver quién grita más fuerte o quién es el más estrambótico. Si antes no me tocó verlo, tal vez fue porque no era necesario hacer algo así, y ahora, esa necesidad existe debido a las tantas y posibles manifestaciones contra las cuales se compite (rap, hip-hop, poesía ‘común’, poesía escénica, canto, improvisación) y uno debe utilizar todo lo que tenga disponible para no quedarse atrás, para aspirar al premio. Los textos simples, aunque sean buenos, se ven opacados por la faramalla. 
            Varios concursantes dicen que no van para ganar sino sólo para participar, y puede ser cierto pero admitámoslo, es imposible no sentir el orgullo de haber pasado a la siguiente ronda como también es imposible no sentir la decepción cuando nos sacan a la primera; por lo tanto, aquél que concursa se esfuerza por superar a los otros, y si argumenta que no, tal vez le sentaría mejor elegir otros eventos que no tuvieran la estructura de competencia para evitarse las 'calificaciones' y descalificaciones.
            La contraposición de tantas disciplinas en efecto enriquecen la experiencia del concurso y la vuelven más dinámica y entretenida pero ¿y qué hay de los jueces? ¿qué van a evaluar? ¿cuáles serán sus criterios? Ellos están frente a una mezcla de elementos distintos y los parámetros de evaluación se vuelven inciertos y arbitrarios. Al final, casi siempre he visto que el estado anímico del jurado se vuelve un ‘dedazo’ para señalar al ganador. ¿El desempeño ya es un elemento secundario? O quizá sólo me ha tocado la mala suerte de asistir a esos donde gana la simpatía o el grito más que el trabajo. Y es que el texto que antes ganaba porque se sostenía por sí solo, ahora es desplazado por los elementos que lo ‘disfrazan’.
Hay veces en que el jurado o los organizadores le dejan la última decisión al público general (mediante votos o aplausos), sobre todo cuando hay empates, pero a fin de cuentas, se elige entre dos o tres o cuatro preseleccionados y no hay demasiado margen de movimiento. Olvidaba decir que una característica del slam es que el público tiene el derecho de abuchear al jurado cuando no está de acuerdo en las calificaciones que emite, con el objetivo de ejercer ‘presión social’ y tratar de influir de manera indirecta en las decisiones. A veces funciona, a veces no.
Por eso ya tiene un buen rato que no participo en un slam y sólo asisto de espectador muy de vez en cuando. Lo que sí, es que siempre estaré agradecido por la oportunidad que me dieron de mostrar por primera vez mi trabajo. No está en mí la decisión de reconfigurar sus estructuras, pero si en mí estuviera, en cuanto a competencia me parecería más equitativo que fuera de raperos vs raperos, de poetas vs poetas, de performanceros vs performanceros y así sucesivamente, aunque sí, eso le quitaría dinamismo y provocaría otras debilidades.
        En fin, es complicado y tedioso encontrar puntos medios. Si esto es lo que ahora hay, después aparecerán otras cosas. Por lo pronto aquí está mi respuesta, así percibo el panorama de  los actuales Slams de Poesía.

20130226

Presentación del nuevo libro



¡Nos vemos el jueves 07 de marzo a las 19:00hrs!
El metro más cercano a Casa del Lago es Auditorio.

20121024

PÖËSÍÆLËCTrÓNÏC4

Presentación en Casa del Lago, UNAM
20 de octubre del 2012
Poesía en Voz Alta / Sonidos Urbanos
PÖËSÍÆLËCTrÓNÏC4 - Emmanuel Vizcaya

Fotografía tomada por Eduardo Loza

20121019

Poesía en Voz Alta / Sonidos Urbanos

Sábado 20 de octubre de 2012. 14:00 hrs. Entrada libre.

20121018

Encuentro de Jóvenes Escritores

Este viernes 19 de octubre estaré charlando sobre Poesía Multimedia con María Andrea Giovine, Alejandro Albarrán Polanco y Daniel Malpica. 4 pm.

20121006

Sobre DSHBRMNT

(Aquí el texto que escribió el poeta Yaxkin Melchy sobre mi libro y que presentó en el VII Encuentro Internacional de Poesía Caracol, Tijuana 2012).


Deshebramiento,

coloco el des

                            despegar

                            descarnar

                            deshebrar

                            despellejar

Las propuestas poéticas parten también de una partícula de relación sujeto-mundo. Para Emmanuel es el 'des', punto de fuga y de desdoble porque es precisamente esta una mente que se aprecia a sí en un desdoble inorgánico, en un pulso y en un beat. Es el pálpito de un corazón al descubierto, uno novedoso que se despega de toda la carne. Este es “el deshebramiento del mundo es el deshebramiento de uno mismo”. Se trata de un sujeto desplegado en nuevas propuestas de identidades electrónicas, despliegues de tacto en nuevas membranas, uno por uno los despliegues-desplegados en el libro van haciendo tacto de membranas que cambian de sexo, de especie pero sobre todo que cambian de ritmo. Pregunta la voz si quizá la vida sea sólo un tipo de ritmo del cosmos “el ritmo es el pilar del baile”, es este un universo rítmico al final de cuentas y a cada ritmo otro baile de las partículas en esta gran composición electrónica: “80 bpm, 132 bpm, 140 bpm, 145 bpm”. Los sueños de la velocidad se traducen en cuerpos diferentes y el lenguaje entonces desborda a su manera, desde la herramienta del 'des' como punto de fundación de poéticas y de universos: “una cosmogonía deshebradora”. Pienso que es raro toparse con ganas tan intensas de destruir la humanidad y de destrozar la vida. Esa vida de organismo ante el cual la luz se detiene sobresaltada, aturdida ante el tejido. Y es la luz o la frecuencia o la onda que se pregunta si es posible un tejido-luz, red de energías o circuito de códigos y ciclos de repeticiones, si es posible un gen-electrónico, un desarrollo diferente de la conciencia en mentes inorgánicas elevadas “conciencias antigravitacionales”. La respuesta que ofrece es tentativa y se encuentra en la primer parte del libro: una muestra de algunos de estos organismo posibles solamente capaces de ser descritos con la precisión de la poesía. Son estos pequeños bots donde el 'des' despliega su energía creativa, creadora y capaz de reterritorializarse en cuerpos del tipo Wavers, vintts, methalorbs o más complejos como el Citybrain. Es esta parte del libro una bitácora del descubrimiento científico-poético, trance o trans del dj-escritor. Y con eso es más que suficiente para dejar en claro que es muchísimo más que un poemario; es un libro que plantea un más allá o un más acá (cercano) a la poesía y el presente. La necesidad de los libros de poesía, de un Despegue.


Yaxkin Melchizedek

 

20120922

Tijuana Poem Machine

 
¡Nos vemos en Tijuana del 27 al 30 de septiembre!
VII Ecuentro Internacional de Poesía Caracol, 2012
http://encuentrodepoesiacaracol.blogspot.mx

20120914

Helektropohezía, 2012

Performance con poesía y música electrónica en la 'Semana de Letras' de la Universidad Iberoamericana, campus Ciudad de México. 11/09/2012

20120911

'Semana de Letras' en la Ibero

Hoy martes estuve compartiendo mesa con Lauri García y Yaxkin Melchy. Las lecturas continúan toda la semana. Entrada libre, dejando una credencial. Vayan!

20120808

La hebra como un cable

(Este es el texto que el escritor Manuel de J. Jiménez hizo sobre mi libro y leyó a manera de presentación en el Museo Universitario del Chopo el 4 de agosto de 2012)

La hebra como un cable

La hebra es un filamento de materias textiles, es la unidad con la que se funda un arte: zurcir. Generalmente las fibras son vegetales o animales, es decir, siempre participan de elementos orgánicos y naturales. Las hebras son filamentos de carne, hilos botánicos, en el último de los casos, significan cabellos entrelazados, tensados, tratando de crear texturas. La hebra, como unidad mínima, es un punto final o un punto de partida, dependiendo de la perspectiva del sujeto. Lo mismo ocurre con otras formas irreductibles como el átomo, el fonema o la nota musical. La dirección que toma Emmanuel Vizcaya (Ciudad de México, 1989) es ir al origen, desproveerse de la carnosidad lírica, ir paulatinamente quitando esas capas ampulosas (que bajo su metáfora son tejidos) en la voz lírica, hasta llegar al módulo primario, donde la poesía se halla en una intensidad energética y no en un estado matérico[1]. Pero lo raro en DeSHeBRaMieNTo, lo que lo hace peculiar, es que la hebra deja de ser una unidad somática para devenir en un conductor inorgánico: un “cordón formado con varios conductores aislados unos de otros y protegido generalmente por una envoltura que reúna la flexibilidad y resistencia necesarias para el uso en cuestión”. De allí quizás la ausencia de vocales en el nombre del libro, las cuales, en su dimensión fonética, componen la carne de palabras. Este es el sentido del libro, que persistan las estructuras. A través de armazones, es decir, no necesariamente de figuras o símbolos, el poeta desarrolla un lenguaje trasversal, que nunca luce concluido, porque pareciera que los elementos, tomados de distintas disciplinas, borbotean sin que adquieran el lugar prefijado dentro del discurso. A fin de cuentas de eso se trata, de enrarecer el lenguaje: en la poética de Emmanuel Vizcaya no hay purezas, no hay orfebrerías verbales / ::: / DSHBRMNT es un libro dividido en dos partes, donde se reproduce la relación de objeto-receptor. Aunque las categorías son difusas y el tono impersonal domina parte del libro, si se distinguen dos momentos: el de la descripción de los objetos dentro de esta visión futurista y el de la asimilación de esta nueva realidad[2]. En la primera parte, “manual de zoología electrónica”, se hacen los registros de nuevas criaturas en una bitácora. Aquí se suprime la voz del explorador, del científico que lleva a cuenta las investigaciones: el lirismo cede ante el descubrimiento científico-robótico. No aparece ningún comentario al respecto de los objetos que va encontrando, sólo se limita a describirlos: “ojos como cápsulas metálicas/ mirando siempre el cielo/ gigantes con el iris llenos de espejismos/ hexágonos y prismas para ampliar la imagen y lanzarla lejos”. Tampoco se trata sólo de un bestiario de animales robóticos, donde se expone un catálogo de especímenes sobrenaturales desde un futurismo reloaded, ni utópico ni distópico (el tono trágico será hasta la segunda parte). Emmanuel Vizcaya, zoólogo futurista, propone criaturas con una funcionalidad urbana como los citybrains, los vintts o los wavers, estos últimos, son “una trasparecía metafísica/ acaso una breve irradiación azul los cubre/ su transmisión: la vida eléctrica”. A pesar de existir clara referencia al Manual de zoología fantástica de Borges, la zoología de Vizcaya no es propiamente un divertimento quimérico, sino busca generar un entorno, un escenario palpable. Sólo le basta diseñar los especímenes y trazarlos en el papel para provocar la atmósfera deseada en el lector. / ::: / En la segunda parte, DSHBRMNT, la que le da nombre al libro, se desglosan varias reflexiones ontológicas y epistemológicas a través de diez desplegados[3]. Allí, una voz anota alternadamente las siguientes ideas: “la inestabilidad crea la conciencia”, “la vida se regula por la conciencia de los átomos”, “la recreación es sentir de nuevo el placer primigenio de crear y ser creados”, etc. Empero, subsiste una premisa, que también podría ubicarse como la poética del libro: “El deshebramiento del mundo es el deshebramiento de uno mismo”. Esta es una suerte de máxima del poeta, una vez expuesto a la dinámica de las tecnologías, de lo que otros autores llaman cibercracia, Ciclo de Trántor o cyberpunk. Las voces que hablan en el libro se despersonalizan, su identidad es agenciada por las formas computacionales: “detrás de cada poro hay un billón de logaritmos”, “Redes unicelulares: ADN/ Redes pluricelulares: organismos y materia/ la red es la metáfora del mundo/ las redes son el pilar mecánico de la creación”. / ::: / Finalmente el sujeto en cuestión es codificado bajo los lenguajes binarios, los instrumentos de la robótica. El humano, antes de carne, antes repleto de humanidad, termina siendo un escáner, un “cero y uno” que se une progresivamente a la cadena de un código. La parte última del libro muestra un glosario, que sirve para puntualizar ciertos conceptos dados poéticamente por el autor, quien demuestra en atisbos una poética atípica, desemparejada de lo testimonial, anecdótico o intimista. Hay líneas tenues, desterritorializadas, que van hacia el estudio científico, hacia las disciplinas filosóficas. Ojalá estas líneas sean nutridas y llevadas al límite, para provocar una tensión artística en Emmanuel, quien por lo pronto, abre un universo integral y transdisciplinario. Esto se advierte desde la definición que construye:

Deshebramiento: Acción de separar en hebras. Descarnar. Despellejar. Ver más allá de las paredes. Penetrar salvajemente la materia. Es la consecuencia del cuestionamiento filosófico. Después de la teoría, origen de la práctica filosófica. Contrato con los más grandes dolores viscerales.

Que así sea.

Manuel de J. Jiménez
México D F, 3 de agosto de 2012.



[1] Se trata de una metodología de desprendimiento zen, místico y ancestral, que bajo los códigos posmodernos de la aldea global, pasa a ser un virus poético/virtual que contamina a la poesía del coloquialismo para destronar el nivel dialectico de la conversación. De este modo, el espacio y desarrollo del libro sucumbe debido a la contaminación en el lenguaje de programación.
[2] Habrá que preguntarse, como en el caso de la nueva duda metódica de Neo en la matrix, si esa realidad no es una virtualidad.
[3] : El sujeto se va desprendiendo de dogmas, leyes y paradigmas de forma consecutiva, hasta que se suspende en un limbo epistémico.

20120731

Presentación de mi nuevo libro


Cordialmente invitados!

Sábado 04 de agosto del 2012
18:00 hrs.
Museo Universitario del Chopo
Ciudad de México